PAPÁS Y MAMÁS

25
Aug 2011
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25 Aug 2011

 

Información Para Papás Y Mamás

Cáncer Infantil

Los órganos del cuerpo están formados por tejidos, éstos se componen por conjuntos de células, quienes son las responsables del crecimiento, evolución, y renovación de los órganos y tejidos. Cuando existe una alteración en una célula ó esta ha cumplido su objetivo, respondiendo a la demanda de órganos y tejidos, se muere.

Si sobrevive, originará células iguales a ella, distintas de las normales, escapando a los mecanismos de control, se proliferarán originando un conjunto de células "enfermas" y anormales que se localizarán en un tejido u órgano, pudiendo viajar por la sangre a otros órganos o tejidos. Al crecer descontroladamente, la célula adquiere tamaños y morfologías anormales, destruyendo células vecinas, órganos y huesos, consumiendo parte de los nutrientes y de la energía del paciente, y debilitando las defensas del organismo. A esas células enfermas se las denomina cáncer, una enfermedad que puede aparecer en cualquier etapa de la vida, desde el nacimiento y a lo largo de todo el desarrollo del ser humano.

El cáncer no es una enfermedad transmisible. Es una propagación descontrolada de células en cualquier órgano o tejido, que se origina cuando un grupo de células escapa de los mecanismos normales de control en cuanto a su reproducción y diferenciación.

En la actualidad tanto la incidencia como la predominancia del cáncer en la edad infantil están en ascenso. En razón de esto, se hace cada vez más necesario un mejor y precoz diagnostico como así también tratamientos efectivos.

Según la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, los cánceres más frecuentes en la infancia son: Leucemias, Linfomas, Tumores Cerebrales, Ósteosarcoma, Retinoblastoma, etc.

La leucemia es el cáncer que más ocurre en la infancia. Existen varios tipos. Las más frecuentes en niños o adolescentes son las leucemias linfoblástica aguda y mieloblástica. Después de la leucemia, los tumores del sistema nervioso son el segundo tipo de cáncer más frecuente en la infancia, seguido de los tumores, se encuentran los linfomas, que son cánceres que se desarrollan a partir del sistema linfático. Con menor frecuencia, suele haber cáncer de intestino delgado, en el hígado, bazo. En general el pronóstico es bueno y alcanza al 70 u 80 % de posibilidades de cura, si el diagnóstico es temprano.

El Diagnóstico

Con el diagnóstico de la enfermedad, es normal que los papás se sientan atemorizados, confusos, desorientados y totalmente perdidos delante de la complejidad que supone el lenguaje del diagnóstico así como las terapias de tratamiento. Por esa razón, es necesario que los papás se informen y se enteren de los detalles sobre la enfermedad, para que la aceptación sea más tranquila y controlada.

Fundamentalmente hable con el médico especialista de su hijo. Él sabrá decir cuál puede ser el momento más conveniente para que su hijo sepa lo que tiene.

Las energías deberán estar centradas en la solución de la enfermedad y no en la búsqueda de las posibles causas. Hay que luchar por la cura.

¿Cómo Hablar Con Tu hijo?

Se puede explicar el cáncer a un niño o adolescente de distintas maneras según la edad que tenga, un niño de 2 años no entenderá lo mismo que uno de 5, de 8 o mayor. Hay que tener en cuenta que cada niño o adolescente es un mundo distinto, y por eso hay que encontrar la forma apropiada para contárselo a cada uno de ellos.
Un niño pequeño, sabrá que tiene "nana" y que necesita ser curada. A esta edad, lo que ellos necesitan es sentir que sus papás están ahí y que los protegen. Necesitan mucho amor, apoyo, ánimo, y fuerza, principalmente cuando se lo tenga que pinchar, hacerle una prueba molesta, o acudir muchas veces al médico y al hospital.

A partir de los 8/9 años de edad, el niño entenderá un poco más. Probablemente pregunte por qué está enfermo. Explíquele que el por qué no es importante. Que sí lo es, su colaboración en el tratamiento. Cuéntele que el cáncer son células "malas" y que el tratamiento hará que las células "buenas" acaben con ellas. Hay que transmitirle confianza, a través de actitudes positivas.

A partir de los 12 años de edad, llegada la adolescencia comprenderá mejor. Ya se puede hablar abiertamente con él acerca del tema. A esta edad, el adolescente expresará mejor lo que siente: sus miedos, sus dudas, difícilmente mostrará resistencia para hacer análisis o tomar los medicamentos, aunque conozca sus efectos.

En cualquier caso y a la edad que sea, es fundamental el cariño y el apoyo de la familia. Los niños y adolescentes quieren sentirse amados y protegidos.

¿Cómo reacciona un niño o adolescente frente a la enfermedad?

Dependerá de la forma de ser del niño o adolescente, de su estado de ánimo, del apoyo médico y familiar que tenga, del tipo de cáncer que padece y de la evolución del tratamiento.

El dolor, como la duración de la enfermedad, son factores muy difíciles de ser vividos. La postura de la familia es muy importante para la evolución del tratamiento. Hay que pensar que todo se puede superar cuando hay amor, contención y esperanza.

Si tiene un hijo que padece de cáncer y se encuentra en el hospital, trate de crear un buen ambiente para él. Busque distraerlo de acuerdo a su edad, con juguetes, dibujos para pintar, libros, música, con premios por cada prueba superada.

Poco a poco el niño o adolescente se irá adaptando a la nueva y temporal situación, y la vida familiar y social se irá normalizando. Lo importante es que todos estén unidos para superar la enfermedad.

Medidas de Prevención

Si tu hijo recibe quimioterapia, su sistema inmunológico se encontrará más debilitado no sólo por la enfermedad sino también por el tratamiento. Esto significa que tendrá mayor riesgo de padecer infecciones.

Los médicos que lo atienden realizarán controles periódicos, y te informarán su resultado, cantidad de glóbulos blancos y especialmente un tipo de ellos llamado neutrófilos.

Generalmente, éstos disminuyen su número entre una semana y diez días después de cada ciclo de quimioterapia, aunque siempre existe una disminución de las defensas durante todo el tratamiento.

Algunas medidas que puede utilizar para disminuir las posibilidades de infecciones son:

AMBIENTALES

* Es conveniente evitar las aglomeraciones de personas en ambientes cerrados, estas situaciones facilitan el contagio de "gérmenes".

* Mantener limpio y ventilado el lugar donde está el niño o adolescente, no sólo su habitación sino la casa en general.

* Evitar siempre el contacto con personas que tengan alguna enfermedad contagiosa (gripe, varicela, sarampión, resfríos, etc.).

ALIMENTARIAS

* Evitar las verduras crudas o sin pelar.

* En el caso de las frutas, es preferible que estén previamente cocidas, ya que la cocción mata los gérmenes. Si le gustan frescas, deben ser cuidadosamente lavadas, desinfectadas y peladas.

* Evitar aquellos alimentos de los que no tenga certeza sobre su higiene o procedencia.

HIGIENE

* Es importante que todos aquellos que están en contacto directo con su hijo se laven las manos frecuentemente.

* El niño o adolescente debe estar siempre limpio y tener sus uñas cortas y limpias.

* Evitar los productos que puedan irritarle la piel.

* Utilizar siempre un jabón neutro.

* Higiene bucal diaria. Los niños o adolescentes deben limpiarse los dientes cuando el médico lo autorice, después de cada comida con un cepillo de cerdas sumamente suave. Nunca si tiene heridas en la boca o sus plaquetas y defensas están bajas. En estos últimos casos se sustituirá el cepillo por enjuagues bucales. El cepillo debe guardarse en un lugar seco para evitar que se ensucie y debe ser cambiado por uno nuevo cada tres meses. En caso de que el niño o adolescente necesite algún tratamiento odontológico, consultar primero a su oncólogo para determinar el momento más adecuado para hacerlo y donde.