Historia de Ignacio

02
Aug 2011
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02 Aug 2011

Nuestra Fundación nació, como un sueño de mi hijo menor Ignacio, Nacho, quien se enfermó de leucemia en noviembre de 2002 y partió en febrero de 2005.

 

A lo largo de su enfermedad, nos dijo siempre y nos demostró que:

"El cuerpo puede enfermarse, pero no el espíritu, que cada día de nuestra vida es único, especial, mágico y vale la pena vivirlo como si fuera el último".

Todo ese tiempo de "enfermedad", continuó con todas las actividades que desarrollaba, equilibrándolas con el tratamiento y los cuidados que requería.

Tocaba la batería, la guitarra, dibujaba, continuó con sus estudios secundarios, practicaba yoga, disfrutaba del sol, de los paseos por el campo, los videos, la música sus amigos, comercializaba aromáticas junto a su hermana Mery en restaurantes de Buenos Aires, compartía su vida con su familia, sus perras y disfrutaba de la gente que iba conociendo en su camino.

En algunos períodos, tenía la limitante de sus defensas bajas, épocas en las cuales debía aislarse de todo aquello que pudiera enfermarlo, porque significaba internación hospitalaria. Durante este proceso se dio cuenta que para sobrellevar la enfermedad, era sumamente importante sentirse querido, estar optimizado y en acción.

A partir de su experiencia personal, y siendo profundamente religioso, con una visión marianista de la vida, proyectó lo que sería nuestra fundación que se llamaría "Con una Sonrisa", para todos los chicos especialmente adolescentes enfermos de cáncer, eso, desde su sensibilidad como paciente. Soñaba un lugar donde poder compartir con sus pares, todas aquellas actividades que él podía efectuar sin riesgos y que muchos chicos no podían por falta de recursos.

Nacho, con pocos años y un amor infinito por el mundo, sintió la necesidad imperiosa de hacer algo más.

Algo más que, sumado al esfuerzo del hospital con su gente, su voluntariado e instituciones que ya existían, pudieran aportarles una mirada diferente al momento que atravesaban, "con una sonrisa", ante las sumatorias de "NO" que implica el tratamiento por las características de la enfermedad.

Fue así que dándole movimiento a sus sentimientos, comenzó a dar los primeros pasos de la Fundación, regalando computadoras. La primera a Marcelo, era de Gálvez, Provincia de Santa Fe, con él compartió una internación, se alojaba en un hotel cercano al Hospital, luego de haberlo ido a visitar y observar el espacio reducido donde vivía y como transcurrían sus días cuando volvía del hospital, que Ignacio definió como: "vivir en blanco y negro", decidió regalarle su vieja computadora previo adecuársela para que pudiera jugar y recuperar un poco la sonrisa que estaba perdiendo.

A otra chiquita que su mamá Alejandra carecía de medios, le regaló su primer computadora con juegos, porque era lo que la nena le había pedido a Papá Noel, ello en la creencia que, la Alegría y el Amor, ayudan a alivianar los dolores físicos y logró dibujarle una enorme sonrisa.

El Padre Pancho, Capellán del Hospital Garrahan, a quien Nachi admiraba por su labor, lo llamó: "el ángel del amor hermoso", por esta mirada profunda que tenía del mundo como él decía: "con una sonrisa, aún en medio de la adversidad".

Comprometidas, con los sentimientos de mi hijo Ignacio, dimos vida a sus sueños, y a pesar de que la Fundación lleva su nombre, respetamos en el objeto "Con una Sonrisa". Sueño al que se fueron sumando los integrantes de la Fundación, comprometidos todos con un mismo ideal, que es...

...llevar amor y contención a todos los

chicos, adolescentes y sus familias,

que transitan un camino tan difícil...

 

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